Nuestro colegio vivió unos días muy especiales con la celebración de las Fiestas Colegiales, una oportunidad para fortalecer los lazos que nos unen como comunidad educativa y disfrutar juntos de momentos de convivencia, alegría y agradecimiento.
Las celebraciones dieron comienzo con el tradicional pregón de las fiestas,a cargo de las alumnas de 4.º de ESO. Con sus palabras inaugurarán oficialmente unos días llenos de actividades, ilusión y espíritu marista, invitando a toda la comunidad educativa a participar y disfrutar de esta gran celebración.
Uno de los momentos más significativos fue la conmemoración de San Marcelino Champagnat, fundador de los Hermanos Maristas. A través de diferentes actos y celebraciones, recordamos su legado educativo y los valores que continúan inspirando nuestra labor diaria: la sencillez, la presencia, el espíritu de familia y el amor al trabajo bien hecho.
La diversión también tuvo un lugar destacado en el programa festivo. El alumnado pudo disfrutar de una jornada repleta de juegos e hinchables acuáticos, una propuesta muy esperada que permitió refrescarse, compartir y vivir momentos inolvidables junto a compañeros y profesores.
La convivencia continuó con la tradicional comida en el bosque, un espacio privilegiado para encontrarnos, disfrutar de la naturaleza y compartir una jornada de fraternidad en un ambiente relajado y festivo.
Las fiestas continuaron el domingo con la celebración de Familia Marista, una jornada especialmente pensada para reunir a alumnos, familias, antiguos alumnos, educadores y amigos del colegio. El día comenzó con la Eucaristía, acción de gracias por el curso vivido y por todos los que forman parte de nuestra comunidad. Posteriormente tuvo lugar una comida campestre, seguida de actividades lúdicas para todas las edades, juegos familiares y la siempre esperada fiesta de la espuma, que puso el broche final a unas fiestas llenas de alegría, participación y espíritu de familia.
Toda la comunidad educativa disfrutó de unos días que reflejan lo mejor de nuestro estilo marista: compartir, celebrar y crecer juntos como una gran familia.